El Último Reino: Northumbria – Lo viejo contra lo nuevo

El Último Reino: Northumbria - Lo viejo contra lo nuevo

cinicos-no-sirven-kapuscinskiLos cínicos no sirven para este oficio es un conjunto de entrevistas y conferencias que el escritor polaco Ryszard Kapuscinski hace sobre el trabajo del periodismo. El autor es considerado como uno de los mejores cronistas del siglo XX, y en uno de los pasajes de ese libro hace una reflexión que me gustaría traer para asociar con esta serie de textos sobre El Último Reino.

Ahí dice que, respecto a la constante lucha de poder que se da entre los jóvenes y los viejos, lo mejor que pueden hacer los segundos es no gastar demasiadas energías en tratar de vencer a los primeros.

Lo nuevo siempre gana, aunque solo sea porque el joven va a sobrevivir al viejo en su carrera contra el tiempo. Una carrera que después de todo, va a terminar por alcanzarlo a él también en la derrota.

Es como un círculo. Pensar en eternizarse en un puesto, aunque duela en el ego, es un ejercicio inútil. Y sin embargo ¡cuántas luchas públicas y secretas se han llevado a cabo entre jóvenes y viejos! Claro que “jóvenes” y “viejos” no siempre hace referencia a la edad, ni tampoco a personas. Las ideas nuevas y las antiguas, o las ya establecidas, están en lucha todo el tiempo.

Pensar que alguien va a abandonar una posición de poder por propia voluntad o por motivos ajenos al propio ejercicio del poder es casi imposible. Aún recuerdo la sorpresa que causó hace unos años la renuncia de Ratzinger, el Papa de la Iglesia Católica Benedicto XVI, para dar lugar a otro en un puesto del que normalmente se sale con los pies hacia adelante.

Es cierto, no quiero desviarme.

Antes decía que a mi entender, el tema central de El Último Reino: Northumbia es el “rito del pasaje”, la transformación del joven en adulto. La constante oposición de lo viejo contra lo nuevo es también otra de las clásicas herramientas que manejan los escritores y en este caso Cornwell hace muy buen uso de ella, para reforzar una vez ese tema sobre el que tanto me gusta hablar.

En algunos casos, esta batalla es literal. Por ejemplo, los líderes Daneses Ubba e Ivar “Saco de Huesos” que conoce Uhtred cuando es un niño inexperto en la batalla, van a ser una década más tarde oponentes a derrotar para que él pueda avanzar en el camino de los ejércitos.

En una vertiente a lo Shakespeare,  la batalla entre lo nuevo y lo viejo es carnal: el tío paterno de Uhtred ocupa el lugar en la fortaleza de Bebbanburg y busca tener un heredero con su cuñada para que su sobrino no pueda desplazarlo en el orden hereditario.

O como el Rey Alfredo, que entra en sucesión al trono cortando con la línea directa de su hermano Etelredo y con eso sufre durante estas primeras novelas de las conspiraciones de Etelwoldo, su libertino sobrino que desea tener la corona.

Con todo, hay un detalle más que me gusta mucho y con el que me gustaría cerrar esta entrada.

A lo largo de El Último Reino se nos describen las antiguas edificaciones que los romanos dejaron en la isla de Britania cuando esta era una provincia de ese imperio entre los siglos I y V. Estos edificios, sólidos, construidos con piedra y mortero se amplían con nuevas habitaciones que los anglosajones les anexan con barro, paja y maderas.

Esas mezclas dan como resultado algo extraño de ver, la arquitectura muestra la diferencia entre lo que fue, un pueblo organizado capaz de construir arquitecturas que desafían al tiempo y lo que Uhtred se encuentra en su juventud, un conjunto de reinos confundidos en guerras internas y externas que no puedo mantener un edificio en pie por más de algunos años, todo antes de que alguien intente quemarlo y tirarlo abajo para luego poner el suyo propio.

¿Que opinan del tema “lo viejo contra lo nuevo”? ¿Conocían al escritor Ryszard Kapuscinski? 

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