El Último Reino: Northumbria – El rito del pasaje

El Último Reino: Northumbria - El rito del pasaje

En una publicación anterior decía que, en mi opinión y eligiendo entre otros posibles, el tema central de la novela El Último Reino: Northumbria es la transformación. O más específicamente eso que algunos conocen como el “rito del pasaje”,puesto en este libro como el paso de la niñez a la edad adulta.

Claro que el lector puede pensar algo distinto, y aun así no creo que ninguno de nosotros va a estar equivocado. Podemos decir cosas como “el tema de la novela en realidad es la venganza”, “el tema es la religión”, sin dudas también “lo que une las distintas tramas es la idea del destino o el azar” . Eso es lo genial de cualquier obra, hacemos otras lecturas y aparecen más interpretaciones.

Pero fijándonos solamente en el protagonista, es fácil ver porque me anime a extraer la conclusión del rito de pasaje. Uhtred es un niño de 10 años, es raptado de su hogar sajón por un líder vikingo y pasa la siguiente década aprendiendo a lidiar con eso.

Se puede ir más lejos diciendo que sigue lidiando con ese desdoblamiento de sus raíces más allá de este primer libro, pero por ahora mejor no adelantarnos. Si sabemos que acompañamos a Uhtred durante la primera novela en las distintas etapas de su crecimiento, y en todo eso que lo convierte en una pieza del juego de poder para los gobernantes.

Entonces bien, ¿por qué sigo dando vueltas sobre esta cuestión? Ahí está el centro del asunto. Cornwell sabe lo que hace, nos enseña su oficio para crear una estructura sólida y lo hace cuando consigue aplicar esta crisis de crecimiento del protagonista a todo el contexto que lo rodea. Es eso lo que convierte la travesía de un individuo en algo que puede desdoblarse en una novela histórica completa.

Recordemos que en una escala más grande, en lo que hace a la trama general, la historia de El Último Reino es la de las invasiones Vikingas a las islas británicas en el siglo IX. Movimiento de partida para las posteriores guerras que dieron el origen a la formación de Gran Bretaña.

Tenemos entonces cuando comienza la novela un territorio compartimentado en varios reinos. Esos son los espacios en juego que aparecen mencionados entre las páginas. En un vistazo de norte a sur, al año 866 d.C. la isla inglesa se dividía en: Northumbria, Mercia, Gales, Anglia Oriental, Wessex (con sus dependencias) y la península de Cornwallum.   Y al norte de Northumbria, el reino de Escocia.

Los daneses llegan a Northumbria desde el este, y de la misma forma que encuentran a un joven Uhtred, encuentran que en esa parte de la isla hay un rey llamado Osbert. Y que pelea por retener el trono, en una disputa con un hombre llamado Aelle. O lo que es lo mismo, encuentran una situación política más cercana a lo problemático que a la estabilidad.

Cuanto más empuja la fuerza invasora hacia el sur, más detalles similares de inestabilidad en el resto de los reinos podemos encontrar salpicados entre los capítulos de El Último Reino.

Cada comunidad esta ordenada bajo los estandartes del dueño de la tierra, pero el verdadero poder aglutinante de los símbolos aún estaba lejos de conseguir la tracción que luego iban a tener las banderas nacionales. La justicia era muy valorada pero no siempre podía ser garantizada, y en lo religioso, cada población se movía entre el paganismo o el cristianismo según su cercanía o lejanía a los centros urbanos y el ejercicio de la iglesia.

Por eso digo que la transformación del personaje funciona como una señal en miniatura de lo que pasa también a su alrededor. La cautividad de Uhtred hace que busque adaptarse, endurecerse para no morir. Pero en cada prueba que atraviesa, tiene que tomar una decisión que pasa a constituir su carácter y lo lleva a ser quien es.

A la vez, mientras la resistencia contra los daneses se repliega hacia Wessex, muchas cuestiones que en tiempos de paz podían madurar despacio se aceleran en este “rito del pasaje” que me gusta señalar.

La legitimidad de la forma de gobierno, la profesionalización de un ejército y de una flota marina, la elección de una religión única o de un sistema de justicia toman un nuevo impulso madurativo. Elecciones que no se hacen de forma aislada, sino que en un periodo de crecimiento del número de habitantes, con las nuevas familias de los hombres que se mueven al combatir desde ultra mar.

Todo esto ponen en juego otro nivel de relaciones, sobre el que me gustaría volver después y que pone de relieve otra pieza clásica de la narración: la idea de lo viejo contra lo nuevo.

¿Notaron el tema del “rito del pasaje” en la novela? ¿que opinan del libro?  ¿Les gustó este texto?

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