Uhtred, el narrador

Uhtred, el narrador

Uhtred, el protagonista en la saga El Último Reino, tiene un doble valor en la estructura narrativa de la novela.

Por un lado es el protagonista de la ficción. Eso significa que sus motivaciones personales representan una parte muy importante del motor que moviliza la historia: su educación para la guerra es la que lo pone en el frente de batalla contra los daneses, su necesidad de justicia y venganza es lo que lo dirige siempre hacia Northumbria y a su hogar, la fortaleza de Bebbanburg.

Ese, si se quiere, es un primer nivel en su lugar dentro de la estructura.

Hay un segundo nivel, y es el que coloca a Uhtred como el narrador de los acontecimientos. Un narrador con varias particularidades. O quizás este es el primer nivel y el otro es el segundo, pero ¿quién se pone a medir el orden de importancia en este tipo de cosas? En todo caso, averiguar si viene primero la voz narrativa o la biografía del personaje es casi imposible, supongo que depende de cada escritor.

Algunos autores dicen que el conocer perfectamente la vida de sus personajes es lo que les dicta luego el orden de las acciones. Es casi entonces como si los mismos protagonistas escribieran la historia antes que sus autores, en estos casos la ficción es la que toma el control de la trama.

Podríamos pensar que algo de eso hay, en este caso, o al menos imaginarlo, porque Uhtred es al mismo tiempo protagonista y también narrador.

En la novela nos dice desde un primer momento que nos está relatando cosas que le pasaron. Aquí literalmente está en control de la trama, es como si leyéramos una bitácora que hace mirando hacia su biografía. Va a hacer un recuento de los acontecimientos que lo llevaron a ser una figura de poder entre los guerreros y un hombre que consiguió su fortuna peleando.

Ese relato que Uhtred nos hace es el nexo entre la ficción, que mencione más arriba, y el relato histórico de los acontecimientos. Porque su biografía está inscripta en acontecimientos reales.  En eso él no tiene ningún control, solo una aproximación interpretativa. Así, anécdotas de personalidades históricas de reyes como Alfredo el Grande o datos puntuales como la descripción del interior de una vivienda del siglo IX nos llegan a través de su intervención.

Se combinan la realidad y la ficción no solo por la novela dentro la realidad, también por la elección del narrador, que es consciente en que alguien va a leerlo. Una pequeña huella en eso que se conoce como la cuarta pared.

Es interesante notar en que forma Cornwell, el autor de la novela, logra introducir de esta forma la exposición de los detalles trascendentes de la historia real que de otro modo interrumpirían el desarrollo de la novela.

A veces introduce estos detalles históricos directamente en la trama. El lugar donde ocurre una batalla y sus consecuencias para los reinados, por ejemplo. O al establecer el árbol genealógico de las familias, ahí Uhtred nos cuenta elemento por elemento como conoció a cada uno de ellos. No puede inventarlos sin faltar con eso a una tradición de estudios del pasado.

Sin embargo otras veces, en especial cuando el narrador hace un alto entre su pasado y su presente, Uhtred piensa directamente en los lectores. Piensa en el futuro. Se pregunta por la persona que va a leer eso que él ahora está escribiendo/contando, quizás cientos de años más tarde.

Creo que ese es el momento donde más se fusiona el Uhtred narrador con el protagonista. Cuando entrega información en esos momentos, consigue borrar aún más la ya de por si tenue línea entre la realidad y la ficción.

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