Ironclad (2011) | Película | la violenta defensa de un castillo

Ironclad

Ironclad (o Templario tal como el título de la cinta fue traducido en el idioma español) es una película de acción y aventuras del año 2011, dirigida por Jonathan English.

Se trata de una coproducción realizada entre capitales de Europa y los Estados Unidos.

Ironclad es una película sobre un momento de la historia de Inglaterra. Una que voy a pasar a describir en unos momentos. Pero es bueno decir que el film fue realizado en el Reino Unido, y aunque muchos de sus efectos y decorados son realizados mediante trucos, también tiene muy buenos paisajes reales entre sus tomas.

También creo que es interesante decir que el director Jonathan English es de nacionalidad inglesa. Quiero decir, teniendo en cuenta su apellido iba a ser raro encontrar que su origen es francés o alemán, pero nunca se sabe.

Voy a agregar una cosa más. Prometo que es la última cosa que agrego antes de seguir con la reseña.

Jonathan English oficia también como guionista y el resto de su currículum está cubierto con otras películas en el estilo “violencia creada con presupuesto medio”. En esa misma línea también dirigió la segunda parte de Ironclad, titulada como Ironcald: Battle for Blood.

Sinopsis:

Ironclad nos pone en contexto muy rápido, con una breve secuencia introductoria acompañada de una  narración. El lugar es Inglaterra, y el año es 1215. Los nobles (más específicamente los Barones) llevaron a cabo una rebelión para ponerle un límite al violento gobierno del Rey John (interpretado por el excelente Paul Giamatti).

Eso trae una guerra que dura varios años, y que los barones ganan gracias a la ayuda de la iglesia, que les presta a los caballeros templarios para que los apoyen. Contra estos soldados altamente entrenados la monarquía tiene que capitular y ceder algo de su poder.

El Rey John entonces se ve obligado a firmar la Carta Magna, ese famoso documentos que hace evolucionar el campo de la política y marca un precedente para lo que van a ser las futuras formas de gobierno en el mundo.  El documento le entrega concesiones a sus súbditos, lleva la firma y el sello del soberano.

Es claro que el Rey John no está contento con la situación.

No conforme con que lo hayan dejado mantener el trono,  contrata mercenarios daneses y suma a esos vikingos a sus propias tropas. Con ellos avanza por el sur de Inglaterra, capturando castillos y matando a los nobles  rebeldes que se le opusieron. Su objetivo final es destruir la copia original de la Carta Magna.

Para conseguir su objetivo tiene que conquistar un último castillo. El castillo de Rochester. Al castillo lo defienden el Barón William d’Aubigny (Brian Cox), el caballero templario Thomas Marshal (James Purefoy) y la aristocrática Lady Isabel (Kate Mara). También un grupo de distintos soldados, cada uno con su característica principal (el experto de arco y flecha, el escudero inexperto, etc.)

La idea central es que con pocas personas, algunas decenas, se pueden defender los muros de ese castillo del ataque de un ejército formado por cientos.

Escalar los muros es muy difícil, y la fortaleza tiene su propia fuente de agua potable. Sitiarlo consume muchos recursos para el atacante. Ademas, la posición del castillo es estratégica. No hay forma de ocultarse a sus ojos en el exterior, domina con sus torres todo lo que pasa a su alrededor.

La reseña:

Ironclad es entretenida. Se trata de una película “de asedio”, que vemos desde el punto de vista de los defensores. Eso por lo general es suficiente para un relato divertido. Pero tiene sin embargo algunos problemas.

Primero y principal, su duración. La película dura 120 minutos, lo que es demasiado para lo que tiene que contar.

No me malentiendan, las escenas de acción son divertidas. Pero en el medio hay toda una sub trama romántica entre el protagonista, el templario Thomas Marshal y Lady Isabel.  En teoría todas estas escenas están ahí porque el caballero templario tiene una crisis de fe. Y se supone que el amor de Lady Isabel va a cambiar el rumbo de su violencia cotidiana.

Tanto el actor James Purefoy  como la actriz Kate Mara hacen lo que pueden con el material que les dieron. Pero su actuación no resulta muy llevadera de ver. El personaje de Lady Isabel es plano como una hoja de papel, y muy poco interesante. Thomas Marshal no se queda atrás. El resultado es una historia de amor súper insípida, que fácilmente podía recortarle 20 minutos de duración.

Las escenas de acción tienen un problema que se resuelve gradualmente con el tiempo. O es que el cerebro se acostumbra y dejamos de notar el problema, lo que es casi lo mismo.. Lo que sucede es que todo está filmado muy de cerca. Es como si hubieran utilizado muchos lentes telescópicos, o zooms sobre los objetos. ¿Qué pasa con esto? Todo lo que cruza el plano lo hace a toda velocidad, y se vuelve más confuso.

Si le agregamos que casi todo está hecho en el modo “cámara en mano”, tardamos un rato en ajustarnos a ese movimiento desenfrenado. Pero como digo, tecnicismos de lado lo que ocurre es interesante. Hay arietes, hay defensas y ataques de distinto tipo… y no se ahorra en la violencia gráfica.

Así de arriba de mi cabeza, sin pensarlo mucho, recuerdo: a un sacerdote le cortan la lengua, un vikingo es abierto a la mitad de un espadazo, un soldado recibe un hacha en la cara. Todo eso en planos que pasan velozmente, pero que son bastante gráficos.

Varios momentos de Ironclad son cómicos. Eso está bien. Algunas veces no sé si el humor fue intencional o no,  lo que es raro.

Tal vez no sea el mejor ejemplo, contar ahora momentos cómicos que no tenían que serlo puede arruinarle parte de la experiencia al que los lea. Pero en un momento uno de los protagonistas le corta un brazo a un vikingo con golpes de espada. Luego ese personaje usa el brazo que acaba de cercenar como arma para defenderse contra otro de sus atacantes.

Parte de esa aura de humor que tiene la película lo trae la energía que Paul Giamatti le da a su caracterización del Rey John. Giamatti es un gran actor, y le sube el nivel a la producción. Sabe que Ironclad es un film de acción, y lo que se necesita es exagerar un poco para mantener todo andando. Cada vez que aparece en escena, se roba la pantalla. Sin dudas tiene un mejor papel que el que les toca a  sus colegas James Purefoy  y Kate Mara, que pierden su perfil de acción cuando se meten en su raro romance.

Otros actores como Brian Cox, y Charles Dance (el arzobispo Langton) están muy bien en sus papeles. Charles Dance es ya un clásico como figura de autoridad en series y películas de la edad media (interpreta a Tywin Lannister en Game of Thrones).

Seguro se pueden decir otras cosas de Ironclad. Pero alcanza con saber que es divertida. Y que hace bien lo que viene a hacer: contar la historia de la defensa de un castillo.  Eso sin ahorrar explosiones, golpes y sangre.

También puede interesarte

Comentarios