Ironclad 2: Battle for Blood | A defender el castillo, una vez más

Ironclad 2: Battle for Blood (Jonathan English, 2014)

Ironclad 2: Battle for Blood (también conocida en español como Templario 2: Batalla por la Sangre) es una película del año 2014. Fue producida por el Reino Unido y filmada en Serbia.

Su director es Jonathan English, quien comparte crédito como guionista junto al escritor Stephen McDool.

Como bien pueden suponer por el numero en el título, Ironclad 2: Battle for Blood es la segunda parte de la película del 2011 Ironclad, realizada también por el mismo director.

Y esta película que nos ocupa hoy es casi un calco de su primera parte.

Tiene sentido, Jonathan English intenta repetir el éxito que supo conseguir con su mezcla de ultra violencia, combates épicos y una historia centrada alrededor de la defensa de un castillo.

Sin embargo Ironclad 2 no tiene casi nada del encanto que supo amasar previamente. Sus actuaciones son más flojas, sus escenas de acción están más separadas entre sí y su trama es prácticamente inexistente.

Claro, no me malentiendan, es una película que solamente espera entretener, y no hay mucho cine de acción ambientado en la edad media como para ponerse demasiado exquisito.

Pero este caso… incluso con bajas expectativas puede que desilusione un poco a gran parte de sus espectadores.

La Sinopsis:

IronClad 2 comienza cerca del 1220. Eso es cinco años después de los eventos acontecidos en Ironclad.

Lo que sigue es muy sencillo de resumir.

Por un lado nos encontramos con un castillo, una impresionante fortaleza que pertenece a un hombre de la nobleza inglesa y a su familia. Por el otro nos encontramos con un grupo de guerreros escoses, hombres y mujeres que viajan de poblado en poblado saqueando y matando en la búsqueda de recuperar tierras que antiguamente les pertenecieron.

Durante un ataque al castillo inglés muere el hijo del líder de los escoceses. Ahora el grupo de guerreros itinerantes se dedica a sitiar y a hostigar a los habitantes del castillo, que se ven obligados a contratar la asistencia de mercenarios para que ayuden a defenderlos.

Y ahí es donde entra la conexión con la primera parte. Uno de los mercenarios que llegan para pelear con sangrienta furia es Guy, el escudero inexperto que sobrevivió al asedio del castillo de Rochester y que ahora es un maestro en el combate. El personaje de Guy había sido interpretado por el actor Aneurin Barnard, y en esta nueva ocasión es interpretado por Tom Austen.

La Reseña:

Revisemos algunos de los problemas de  Ironclad 2: Battle for Blood.

La primera parte remitía, a su alocada y estilizada manera, a un evento histórico. El Rey John de Inglaterra intentaba detener una rebelión que acortaba su poder. Y capturar un castillo específico era parte vital de su plan. Esta segunda parte, más sencilla pero igualmente alocada, es mucho más simple. Es solamente una venganza, un grupo quiere terminar con el otro para vengar una muerte.

Si, un rey tiene los recursos para sostener el asedio de un castillo durante un buen tiempo. Puede construir máquinas para asaltarlo. Y puede disponer de los recursos para alimentar a los que poco a poco van desgastando las defensas del edificio. ¿Un grupo de asaltantes de campesinos puede hacer lo mismo? Es difícil de creerlo.

Tal vez puede ocurrir, y tal vez ocurrió alguna vez, no soy historiador. Pero parece poco verosímil en esta oportunidad, el grupo escoses ni siquiera tiene carpas. Aun así soportan la nieve a la intemperie y atacan murallas con poco más que escaleras y antorchas. Por algún extraño motivo las guerreras escocesas mantienen sus atuendos sin mangas aun en el invierno. Y aun así, con esos pocos recursos, son una amenaza para la fortificación.

Ese sería un primer gran inconveniente, las apuestas no son nunca lo suficientemente altas en toda la película. Realmente nunca hay una gran sensación de peligro, y el peligro que hay es difícil de justificar.

Segundo problema, que se desprende del primero. La historia es muy floja, pero la película es muy larga. 108 minutos, casi dos horas de duración. Fácilmente podía durar veinte minutos menos, siendo conservador.

¿Y con que llena esos 20 minutos que sobran? Bueno, no con nada realmente importante. Como en toda segunda parte, se recorta u poco el presupuesto esperando aun así algunas razonables ganancias. Pero eso trae escenas de acción más flojas, o al menos más cortas que en la primera parte. Sin dudas se sienten mucho más separadas entre ellas.

Esta vez tampoco hay actores de renombre. Paul Giamatti hacía de un gran villano como el rey John, trayendo una energía especial capaz de levantar hasta los peores diálogos. Sin actores de ese peso, todos hacen lo que pueden en la segunda parte. Pero ninguno de ellos consigue hacer nada para salvar sus líneas. La actriz Michelle Fairley, que conoce de historias medievales por hacer de Catelyn Stark en Game of Thrones, le agrega algo de distinción a sus breves escenas.

Sin dudas se puede decir más sobre Ironclad 2: Battle for Blood. Lo de la “lucha por la sangre” del título hace referencia a una idea que hay en ella, entre una distinción entre pelear por el  honor/familia y pelear sin ideales. Pero es todo muy ligero, un pequeño condimento para darle algo en que pensar a los personajes.

En suma hace lo posible por repetirse. No le faltan tajos con arma cortante de todo tipo, ni tampoco luchas a muerte con resultados sangrientos.

Repite una vez más el trabajo de cámara, con una cantidad de sacudidas en el estilo “cámara en mano” que a veces casi parece paródico. A veces la cámara se sacude tanto, incluso en planos que piden a gritos un trípode, que parece que alguien está tratando de pasar una broma.

Por eso, en resumen, puede que esta película entretenga a los que la miren sin esperar mucho, pero no es más que un espejo deslucido de su primera parte.

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