De cuando C.S Forester conoce a Roald Dahl: el encuentro de dos genios creativos

Roald Dha

Un hombre muy bajito que usaba gafas de gruesos cristales y montura de acero entró tímidamente en la habitación.
–Perdone que le moleste – dijo.
–No me molesta en absoluto –contesté–. No estoy haciendo nada.
Se quedó de pie ante mí, con aspecto de sentirse muy incómodo y desplazado. Pensé que tal vez iba a pedirme un empleo.
– Me llamo Forester –dijo–. C.S. Forester.
Por poco me caigo de la silla.
– ¿Bromea? –dije.
– No –contestó, sonriendo. Ése soy yo.
Y lo era. Era el gran escritor en persona, el creador del capitán Hornblower y el mejor narrador de cuentos sobre el mar desde Joseph Conrad. Le dije que tomara asiento.  

 

Roald Dahl. Historias Extraordinarias (Editorial Anagrama)Así comienza a describir Roald Dahl su primer encuentro con C.S. Forester, todo eso en el relato autobiográfico titulado Racha de suerte, que forma parte del excelente libro de cuentos Historias Extraordinarias.

Como ya había mencionado cuando compartí una breve biografía acerca del autor inglés, Forester se encontraba en los Estados Unidos para el año 1942, escribiendo textos que ayudaran al esfuerzo de guerra contra los nazis.

Para ese momento Forester era un hombre de 43 años, y ya era un escritor famoso por sus libros.

En cambio, Roald Dahl era todavía un nombre desconocido para el mundo de las letras. Más aun, ni siquiera él sabía que tenía cualidades para desarrollarse como escritor.

Dahl tenía 26 años en 1942 y había participado como aviador para la fuerza aérea inglesa. Su avión de combate fue derribado, y lo trasladaron de Europa hacia Washington, para hacer trabajos administrativos en la capital de Norteamérica.

El encuentro

Forester busca a Dahl para que este último pueda contarle la historia de sus experiencias en la guerra. La idea es utilizar esas anécdotas para poder publicar el relato en una revista.

Dahl entonces se ofrece a enviarle ese relato por escrito al famoso autor de novela histórica, con la esperanza puesta en que Forester luego sepa darle el formato narrativo adecuado.

Una vez más, el joven ingles no tenía conciencia de sus propias habilidades, solamente tenía ganas de escribir.

Además, a Dahl le resultaba difícil contar oralmente todo lo que tenía para decir. El ex aviador tenía una esperanza: por escrito el asunto iba a fluir de una forma más ordenada.

Forester le da entonces un único consejo: agregar todos los detalles posibles al relato. La rotura de un zapato, alguna seña visible en el rostro de un compañero. Ningún detalle tenía que quedar afuera, y cuantos más detalles mejor.

Según el escritor experimentado ese era el mayor valor de la profesión. Saber que una buena historia nos sumerge con sus detalles.

Dahl escribe el relato, y aunque lo hace lo mejor posible, esperaba que luego este fuera transformado para su publicación.   Una vez más, lo único que tenía que hacer era ponerlo sobre el papel para que un escritor que el mismo admiraba lo convirtiese en algo que pudiera leerse.

Para su sorpresa, Forester le envía dos semanas más tarde un cheque por mil dólares y una carta de felicitaciones. El relato era excelente, iba a ser publicado sin corregir ni siquiera una palabra y las revistas le pedían a Dahl que ahora les enviase nuevas historias.

La sorpresa de Forester tampoco es pequeña, él no había pedido una historia completa, solamente pidió detalles. Y sin quererlo ayudo a descubrir a uno de los autores más prolíficos y queridos del siglo XX.

Por suerte Roald Dahl continuo escribiendo, y no solo hizo cuentos de los más variados géneros, como el suspenso, el humor negro y la fantasía. También escribió novelas de los más variados estilos, desde la picaresca (como la genial Mi tio Oswald) hasta las juveniles (Charlie y la fábrica de chocolate, por ejemplo). Sus historias fueron llevadas en múltiples ocasiones al cine y la televisión.

Vale agregarlo, ese relato de aviación que escribió por el pedido de C.S Forester se llama Pan comido y está incluido en ese mismo libro que mencione más arriba, Historias extraordinarias. Ademas, los consejos para escritores que agrega Dahl al contar su vida como escritor resultan de gran interés para cualquiera con pasión por las historias.

¿Leyeron ustedes algún libro de Roald Dahl? ¿Les gustaría recomendar alguno de ellos? 

También puede interesarte

Comentarios