Una entrevista de George R. R. Martin a Bernard Cornwell

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Comparto con ustedes la versión en castellano de la entrevista que el autor de Juego de tronos, el norteamericano George R. R. Martin, le hizo a Bernard Cornwell.

La entrevista original en ingles se puede encontrar aquí.

 

George R. R. Martin: — Desde hace mucho tiempo sostengo que la novela histórica y la fantasía épica son, por debajo de todos los disfraces, algo así como hermanas, son dos géneros que tienen mucho en común. Mi saga contiene mucho del trabajo de J.R.R Tolkien, Robert E Howard, Jack Vance, Fritz Leiber y otros grandes de la fantasía épica que me influenciaron, pero también disfruté leyendo el trabajo de novelistas históricos como Thomas B. Costain, Mika Waltari, Alfred Duggan, Nigel Tranter, and Maurice Druon. Contame ¿Qué escritores te influenciaron? ¿Qué escritores leíste cuando eras chico? ¿Siempre fuiste un apasionado de la novela histórica? ¿Leíste alguna vez literatura fantástica?

Bernard Cornwell: Creo que tenés razón, la fantasía épica y la novela histórica son como gemelos, y yo nunca fui muy aficionado por usar el término “literatura fantástica” que parece demasiado amplio y a veces se usa casi despectivamente. Me parece que vos escribís novelas históricas establecidas en un mundo de tu invención, que tiene sus raíces en acontecimientos reales de la historia universal (si los libros estuvieran situados en el futuro, entonces “literatura fantástica” se convierte mágicamente en la categoría de “ciencia ficción”). Así que considero que fui influenciado por las tres: fantasía, ciencia ficción y novela histórica. Aunque mi gran influencia sin dudas fue la saga “Hornblower” de C.S. Forester. Los leí cuando era un adolescente, absorbieron completamente mi atención, me quedé sin material de lectura cuando terminé de leer el último e inmediatamente me puse a leer libros de historia acerca del periodo Napoleónico. Eso me llevó a una obsesión con Wellington y su ejército, lo que después me llevó directamente a crear el personaje de Sharpe. Quizás si hubiera leído a Tolkien antes que a Forester hubiera tomado otro camino (¡es algo que me tienta!) pero todos escribimos aquello que nos gustaría leer y siempre fui un ávido lector de novela histórica. Y por supuesto también soy un lector de… ¡HISTORIAS! relatos de cualquier tipo,  me leí a todos los escritores de ciencia ficción clásicos, Asimov, Heinlein, etc. Y ellos me enseñaron lo importante que es tener una buena historia para contar, pero mi gran deuda sigue siendo con C.S. Forester (otro verdadero maestro de la narración).

George R. R. Martin: —  Los escritores de literatura fantástica disfrutan de cierta libertad que los escritores de novela histórica no tienen. Yo tengo la oportunidad de sorprender a mis lectores matando reyes y asesinando a otros personajes importantes, pero el destino de reyes y conquistadores del mundo real ya está marcado en los libros de texto, sabemos desde antes quien vive y quien muere, incluso antes de abrir la novela por primera vez. Cuando sucede la batalla del abismo de Helm o la batalla de los campos de Pellenor en Tolkien; durante la batalla del Aguasnegras o la del Bosque Susurrante en mis propios libros de fantasía épica, el resultado de la lucha es desconocido hasta que el autor lo revela en las páginas. El escritor de novela histórica por otro lado está atado al camino que ya dibujó el acontecimiento real. ¿Cómo lidias con el desafío de transformar Waterloo o Bull Run, o Agincurt en novelas llenas de suspenso y emoción cuando la mayoría de tus lectores ya conocen lo que va a pasar desde antes?

Bernard Cornwell: “Yo tengo la oportunidad de sorprender a mis lectores matando reyes y asesinando a otros personajes importantes” ¡tenés la oportunidad y la usas! Aun no pude perdonarte por la ejecución de Ned Stark, pero ya estoy aprendiendo a vivir con eso… respecto a tu pregunta, nunca pensé que realmente importe que el lector sepa el resultado de la historia desde antes de llegar al final, todos nosotros, cuando éramos chicos, queríamos que nos cuenten el cuento una y otra vez aunque ya supiéramos que el lobo no llegaba a comerse a Caperucita Roja. Siempre pensé la novela histórica como dos historias por separado, una grande y otra pequeña, y los autores se mueven entre ellas.   La historia grande en “Lo que el viento se llevó” está en saber si el sur va a poder ganar la guerra civil, y ya todos sabemos cómo termina eso. Pero la historia pequeña está en conocer si Scarlet va a poder salvar a Tara, y la historia pequeña es puesta en primer plano mientras la historia grande transcurre de fondo. Creo yo que el suspenso en la historia pequeña –sobrevivirá Sharpe su paso por Badajoz (bueno… puedo creer que los lectores saben que si ¡o eso creo!) Y luego los lectores encuentran fascinante como se desenvuelve la historia. La mayoría de los ingleses conocen la batalla de Agincourt –es parte de la herencia histórica de la nación- pero casi nadie sabe realmente que sucedió allí. La historia rápidamente se convierte en mito (el mito es que los arqueros ganaron en Agincourt, lo que definitivamente no sucedió, pero dios sabe que Henry hubiera perdido sin las flechas) y tal vez uno de los placeres de leer novelas históricas está en descubrir que hay detrás del mito.

George R. R. Martin: — La novela histórica no es solamente historia. Estas mezclando eventos reales y personajes históricos verdaderos con personajes de tu propia creación, como Uhtred y Richard Sharpe. ¿Cuánta “licencia poética” puede tener un novelista cuando lidia con hechos históricos? ¿Cuán preciso estas obligado a ser? ¿Dónde dibujas esa línea?

Bernard Cornwell: Yo no puedo cambiar la historia (¡ojala pudiera!) pero si puedo jugar con ella. La respuesta varía levemente según lo que estoy escribiendo. Hice una trilogía sobre el “rey” Arturo, y casi no hay eventos históricos en los que basarse, así que hice más o menos lo que quise. Con la saga de los sajones tengo un esqueleto para la historia gracias a las “crónicas anglo-sajonas” y algunas otras fuentes, pero no hay mucha carne en el hueso por lo que tengo bastante libertad. Si estoy escribiendo sobre la revolución americana entonces allí no tengo libertad porque estoy metiéndome en el terreno de una leyenda americana y tengo que apegarme a la historia real para persuadir a los lectores del libro sobre la veracidad del contenido- así que en Redcoat cambie solamente un evento adelantándolo 24 horas. Y después, si los cometo, confieso mis pecados en una nota histórica al final del libro.  Ocasionalmente hago cambios más drásticos; “La compañía de Sharpe” cuenta la historia de un ataque desastroso en Badajoz y, en resumen, un ataque que solamente intentaba molestar a los franceses tiene éxito en capturar la ciudad, mientras que el ataque principal a las murallas fracasa estrepitosamente.  Lo que sucede es que me pareció que el verdadero drama esa noche estaba en las murallas, así que puse a Sharpe en uno de esos ataques, y si Richard Sharpe ataca, sale victorioso (¡es el héroe!). Así que en la novela dejé que los atacantes pasen por una brecha (lo que nunca ocurrió) porque de otra forma el relato no iba a funcionar. Pero una vez más, confesé esa libertad al final del libro.

George R. R. Martin: — Pude escribir bastante ciencia ficción como también fantasía épica a lo largo de los años. Un sub-género que es cada vez más popular en la ciencia ficción es la “novela de mundo alternativo” – a veces llamada como “contra fáctica” por los historiadores y como “what if” o “y que tal si…” por los lectores. Por un pelo el castillo se perdió, pero… ¿y que tal si ese castillo no se perdía? ¿Qué tal si Napoleón hubiera ganado en Waterloo? ¿Qué tal si el sur ganaba la guerra civil en norte americana? ¿Qué hubiera pasado si el imperio romano no se caía?… ¿Qué te parecen ese tipo de historias? ¿Estuviste tentado en escribir una así alguna vez?

Bernard Cornwell: ¡Nunca! Tal vez sea solo yo, pero no le encuentro interés a las historias alternativas. Recuerdo una loca película de hace mucho tiempo, donde un F16 de las fuerzas armadas norteamericanas aparece de repente en Pearl Harbor. Sí, claro, como sea. Comenzamos por estar de acuerdo en que la novela histórica y la fantasía épica eran como hermanos gemelos, así que me parece a mí que la cruza entre ambos es algo… incestuoso y, a diferencia de Jaime y Cersei Lannister, yo no soy fan de esas cosas.

George R. R. Martin: — Hablando de batallas… realmente creo que escribís algunas de las mejores escenas de batalla que jamás he leído, las mejores que recuerdo entre escritores del pasado y del presente.  Y desde donde yo lo veo, escribir escenas de batallas es difícil. Y eso que yo escribí una buena porción de batallas. Algunas veces uso el punto de vista del soldado raso, un punto de vista dentro de la lucha, dejando caer al espectador justo en el medio de la carnicería. Eso resulta vivido y visceral, pero por necesidad también caótico, y es fácil perder el sentido de la batalla como algo completo, algo grande. Otras veces uso el punto de vista del general, que mira la batalla desde un terreno elevado, viendo las líneas, los flancos y a los reservistas. Eso da una gran panorama de la táctica, puede mostrar como una batalla se gana o se pierde, pero puede volverse algo abstracto muy rápidamente. Y es como si vos pudieras usar esos dos puntos de vista, pero simultáneamente. Las flechas en Agincourt, Uhtred gruñendo y golpeando contra un muro de escudos sajón, Sharpe liderando un escuadrón… nos das todos los sonidos, el olor, la sangre, e incluso con todo eso la táctica permanece comprensible. ¿Cómo lo haces? ¿Cuáles son las herramientas para escribir una gran escena de batallas? ¿De todas las batallas que escribiste, cuál es tu favorita?

Bernard Cornwell: La verdad es que yo tengo una gran ventaja, una que vos no tenés, y es que mis batallas ya fueron peleadas y que sus sobrevivientes dejaron constancia escrita de eso. Algunas de esas batallas fueron revisadas en profundidad por historiadores militares, por lo que yo cuento con una estructura para empezar a escribir que vos tenés que inventar. Además odio leer esa historia militar, aquella que te deja confundido por la terminología, usualmente llena de números romanos (“la tropa XV se movió al oeste mientras que la brigada XIV fue enviada al sur” y así por el estilo) lo que significa que constantemente necesitas  ir a consultar la página con el mapa, o a los mapas, y tratar de recordar donde estaba la tropa XV… por eso me gusta darle al lector el contexto antes que la batalla comience – ¿A dónde están peleando? ¿Cuáles son las características más importantes del terreno? ¿Cuáles unidades son las importantes?- no me gusta que el lector tenga que detenerse a mirar el mapa, aunque estoy seguro que a veces fracaso. Pero una vez hecho eso, trato de cambiar el punto de vista justo como vos lo haces, entre la difícil pelea cuerpo a cuerpo y la más lejana vista del campo de batalla. El libro “the face of Battle (“El rostro de la lucha”) de John Keegan es maravilloso, describe como los hombres experimentan la batalla y me sirvió como una gran influencia. Tuve la oportunidad de inventar batallas desde cero, y entre esas estoy muy orgulloso de la que sucede en el Monte Badon, en los libros acerca de Arturo. La batalla en realidad ocurrió, pero no sabemos nasa sobre cómo fue (o donde fue el lugar exacto), así que use las tácticas de Wellington de la batalla de Salamanca… ¡Y funciono a la perfección!  ¿Y mi favorita entre todas las que escribí? Probablemente la de Salamanca, en “La espada de Sharpe”.

George R. R. Martin: — Un tema familiar en mucha de la fantasía épica es el conflict entre el bien y el mal. Los villanos son casi siempre Lords oscuros de distinta clase, con ayudantes demoníacos y hordas de subalternos retorcidos que visten de negro.  Los héroes son nobles, valientes, castos y bastante agradables a la vista. Si, Tolkien pudo hacer algo grande y glorioso con todo eso, pero en las manos de escritores de segunda línea, bueno… solamente digamos que esa clase de fantasía perdió todo el interés para mí.  Encuentro más interés en los personajes grises. Prefiero escribir sobre ellos… y leer sobre ellos. Y me parece que vos compartís ese sentimiento. Tus protagonistas tienen momentos de heroísmo, pero también muestran sus defectos. Disfruto leyendo sobre Uhtred, y hay más que un poco de oscuridad en su interior, y a nadie le gustaría meterse en el camino de Richard Sharpe.  Incluso fuiste tan lejos como para hacer que el protagonista de tus novelas sobre la guerra civil norteamericana fuera un “copperhead”, un norteño peleando por el sur… no exactamente un grupo que genere muchas simpatías. Y tus villanos son humanos, no son monstruos de cartón pintado. Muchas veces tomas una postura  irreverente al describir a algunos de los héroes establecidos de la historia británica y de la americana. Paul Revere y Alfredo el grande me vienen a la mente. ¿Qué es eso de los personajes con defecto que los vuelve más interesante que a los héroes convencionales?

Bernard Cornwell: ¿Tal vez es que todos nuestros héroes son reflejos de nosotros mismos? No es que yo proclame ser Richard Sharpe (¡Dios no lo permita!), pero estoy seguro que parte de mi personalidad se filtró en el (tiene mal carácter cuando se despierta). Una vez tuve que escribir una serie de introducciones par la saga de Hornblower y tuve que lidiar con la cuestión ¿En quién estaba basado el personaje de Hornblower? Algunos dicen que Cochrane, otros sugieren que Edward Pellew (los dos destacados capitanes de Fragata durante las guerras napoleónicas), pero es claro que Hornblower es la persona que a Forester le hubiera gustado ser. Hornblower era Forester, sin algunas de las características menos atractivas de Forester. Muchos de mis héroes son outsiders (gente que está por fuera del grupo o que no pertenece a él), quizás porque así me sentía al crecer (una historia para otro momento) y quizás es por eso que algunos de mis personajes favoritos entre todos los que escribiste son Arya y Jon Snow. Y quizás los personajes con defectos son más interesantes porque se ven forzados a tomar una decisión… un personaje que solamente es convencionalmente bueno siempre va a hacer lo que se piensa es moralmente correcto. Aburrido. Sharpe usualmente hace lo correcto, pero casi siempre por las razones incorrectas… ¡y eso es mucho más interesante!

George R. R. Martin: — Cuando Tolkien comenzó a escribir “El señor de los anillos”, lo pensó como una secuela para “El Hobbit”. “La historia creció mientras la contaba” dijo después, cuando “El señor de los anillos” creció hasta ser la trilogía que conocemos hoy. Y esa es una frase que tuve que citar en varias ocasiones durante los años, mientras que mi “canción de fuego y hielo” se hincho de los tres libros que originalmente había vendido a los siete libros (cinco publicados, dos aun por escribir) que ahora estoy produciendo.  Mucho de tu trabajo tomo la forma de series con múltiples partes. ¿Tus historias también “crecen mientras las contás”? ¿O ya sabes cuánto va a durar la travesía desde antes de comenzarla?   Cuando escribiste el primer libro de Sharpe ¿te imaginaste por cuanto tiempo y a que distancia ibas a marchar con él y con Harper? ¿Sabías cuantos libros iba a tener la saga de Uthred antes de sentarte a escribir sobre él?

Bernard Cornwell: ¡no tenía idea! Ni siquiera sé que va a pasar en el próximo capítulo, menos puedo saber que va a pasar en el siguiente libro, y no tengo ninguna idea sobre de cuantos libros puede llegar a tener una determinada saga. E.L. Doctorow dijo algo que me gusta, y es que escribir una novela es un poco como manejar por una ruta poco conocida de noche, pudiendo solamente ver lo que iluminan los tenues faros que llevas adelante. Yo escribo en la oscuridad. Supongo que el placer de la lectura está en averiguar qué es lo que va a pasar después… ¡pero para mí en eso se encuentra también el placer de escribir!

George R. R. Martin: — Pude conocer a miles de mis lectores cara a cara, no solamente en tours presentando libros, también en convenciones de fantasía y ciencia ficción, donde tiende a existir mucha más interacción entre escritores y lectores que el promedio del resto de los géneros literarios. Solía responder a todos los correos de mis fans, eso cuando aún las enviaban por correo a mis editores (era fácil, en esos días no eran muchos)  El correo electrónico multiplico la cantidad de cartas que recibo por miles, muy por arriba de mi capacidad para mantenerme al día, pero aun intento leer todos los correos que llegan, incluso cuando no puedo responderlos. No uso Facebook ni Twitter, pero si tengo un blog (en Live Journal), u mi correo electrónico se puede encontrar fácilmente. Pero ser tan accesible conlleva riesgos, como descubrí en estos últimos años. La mayoría de mis fans son maravillosos, perceptivos, inteligentes, me muestran su apoyo… pero hay una minoría muy vocal que puede ser muy irritante.  ¿Cómo te relacionaste con tus lectores a lo largo de los años? ¿Sentís que un escritor tiene alguna deuda con sus lectores, además de su obra?  ¿Te escriben sugerencias sobre el modo en que tendrías que terminar una saga? ¿Te mandan dibujos o regalos? ¿Bautizan a sus hijos y a sus mascotas con el nombre de tus personajes? ¿Escriben “fan fiction” usando tus personajes? ¿Te viste influenciado alguna vez por las reacciones de tus lectores hacia un libro o un personaje?

Bernard Cornwell: Encuentro que mis fans son geniales. Hay un minúsculo puñado que se pone quisquilloso en encontrar errores los detalles (y claro, sin dudas hay pequeños errores) y una vez, en mi página web, le rogué a uno de esos lectores que por favor encuentre a otro autor para leer. Pero es un placer conocer a la vasta mayoría, y es de vital importancia escucharlos. Hice un tour presentando un libro una vez, y tres personas por separado se acercaron a decirme que era hora para que Sharpe encuentre alguna chica con clase. No me había dado cuenta que lo había puesto en relaciones bastante ásperas por muchos libros, así que respondí presentándole a Ladry Grace en “Trafalgar” y ella continua siendo mi heroína favorita. ¡Y nunca hubiera existido sin los fans!

George R. R. Martin: — Los dos tuvimos el privilegio de ver a nuestros personajes cobrar vida en la televisión. Sean Bean fue Richard Sharpe mucho antes de ser Ned Stark. (Y siendo honestos, él fue Ned Stark en buena medida gracias a que David Benioff, Dan Weiss y yo vimos de qué manera había interpretado maravillosamente a Sharpe). ¿Cómo te sentís acerca de tu serie en la BBC? ¿Hasta qué punto estuviste involucrado con ella? ¿Vamos a ver a alguno de tus otros personajes en televisión? Si la respuesta es sí ¿te gustaría escribir alguno de los guiones?  ¿Qué es lo que hace a una buena adaptación? ¿Vamos a volver a ver a Sean Bean interpretando a Sharpe?

Bernard Cornwell: ¡pienso que la serie de TV de Sharpe fue muy Buena! Por supuesto que hicieron cambios sobre los libro, no tenían otra opción. Nosotros dos podemos mover 100.000 hombres y no nos cuesta nada, pero cada extra es una demanda adicional a un presupuesto televisivo, aunque ellos lidian muy bien con las restricciones y Sean, por supuesto, fue un Sharpe maravilloso y un gran Ned Stark (que tendría que haber seguido con vida, maldita sea). Hasta donde se no hay planes para ninguna otra serie. Hay charlas para transformar Agincourt en un film (no contengo el aliento sobre el asunto) y una serie de tv acerca de Uhtred (que una vez más, sería bueno, aunque no lo sé). No quiero tener nada que ver con las producciones, solamente puedo alentar por ellas. Trabajé en la televisión por once años y aprendí lo suficiente como para saber que no se nada como para producir un drama, así que se lo dejo felizmente a los expertos. Y dudo en mi habilidad para escribir un guion, nunca lo intente y prefiero seguir escribiendo novelas.

George R. R. Martin: — Una última pregunta. ¿Qué es lo próximo para Bernard Cornwell? Ya hiciste las guerras Napoleónicas, la guerra civil norteamericana, la guerra de los cien años, el Rey Arturo, sajones y daneses. ¿Vas a volver a algunas de esas eras, revisitando a alguno de esos personajes? ¿O hay algunos otros momentos históricos que te gustaría explorar?

Bernard Cornwell: Hay un periodo por el que estoy desesperado por comenzar a escribir (perdón si no digo cual ¡no quiero que nadie me gane de mano!) Lo que sigue después es otra novela sobre Thomas of Hookton en la guerra de los cien años, y luego de vuelta a Uhtred y los sajones.

Así que… ¿Que les pareció la entrevista? ¿Les gustaría leer alguna otra como esta en castellano?

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