El Último Reino Northumbria | Una reseña llena de vikingos

El Último Reino Northumbria

El Último Reino Northumbria es una novela histórica escrita en el año 2004 por el autor inglés Bernard Cornwell.

Se trata del primer libro en una saga de múltiples novelas, la que se conoce como de “Sajones, Vikingos y Normandos”. Su título original es The Last Kingdom.

¿Cuál es el periodo histórico que se nos descubre en estas novelas? La narración gira sobre las invasiones vikingas a las islas británicas a partir del siglo IX. Y la respuesta que esas guerras pusieron en marcha. La semilla de la unificación de ese territorio en lo que hoy conocemos como el reino de Gran Bretaña.

Todo eso es mi resumen a muy grandes rasgos, claro. Y en eso quiero detenerme.

Soy el primero en admitir que resumir el tema de un libro con material suficiente como para hacer diez novelas de éxito, y en tan solo tres simples renglones, es un insulto para la inteligencia de todos.

A la vez tampoco le haría justicia a la trama haciendo un recorte de sus partes. No podría resumirlo todo en “es una historia sobre batallas”. Tampoco en “tiene romances” o en “es de intrigas por ver quién se queda con el trono”. Quedarían demasiadas cosas afuera.

La voluntad por resumir existe, pero si sirve de algo esto es al menos para demostrar que la generalización es tan arbitraria y peligrosa como intentar hacer un desglose de los fragmentos.   Después de todo la literatura significa mucho, tanto como para representar algo diferente en cada persona. Principalmente, amamos que nos cuenten historias.

Y esta introducción es para decir que escribir este texto me trae algunas dificultades. Dificultades asociadas al asunto de las partes y el todo. Como ya dije, El Último Reino es el primer libro de una saga. Por otro lado, es un libro con su propia historia auto concluyente. Termina con la promesa de un “continuara”, pero la promesa no opaca el camino recorrido.

Mi problema, voy a confesarlo, es este: tengo que elegir hablar del libro como un eslabón dentro de una historia general, o del libro como el relato de una historia única.

Como siempre hay que definirse por algo. Voy a escribir esta vez acerca de esta novela de Cornwell olvidando el panorama total. ¿Por qué quiero hacer esto? porque la lectura de un libro es un compromiso. Y no siempre está por dentro de nuestras posibilidades, por tiempo o por el motivo que sea, apostar a una lectura de múltiples partes.  Si luego podemos leer la saga completa mucho mejor. Si solamente podemos leer uno, la idea de saga no eclipsa el valor de las novelas por separado.

Entonces El Último Reino es una novela de aprendizaje. El viaje de una persona desde la niñez hacia el principio de la vida adulta. Lo que algunos conocen como “el rito del pasaje”, un clásico de las letras y el cine. Una perfecta elección por parte del autor para comenzar a narrar. Si me apuran, diría que ese es el tema central de este libro: la transformación.

El protagonista de la novela es Uhtred, hijo del Ealdorman de Bebbanburg. Ealdorman es el cargo por el que se conoce a un señor de alto rango. Un cargo importante, pero por debajo del rey. Así el padre de Uhtred es el dueño de una fortaleza en la orilla noreste de la isla. En la zona que se conoce como Northumbria.

Cuando lo conocemos, Uhtred es un niño de 10 años. Por lo que él puede saber, su destino es el de convertirse en sacerdote o administrador alterno del lugar. Y el de su medio hermano mayor el de heredar la posición de poder que detenta el padre.

Pero es el año 866. Y todo se modifica cuando flotas Danesas comienzan una marcha de conquista para ganar tierras fértiles y extender su zona de dominación.

Durante uno de los primeros ataques, Uhtred es raptado por uno de los líderes del bando Vikingo. Alejado de su tierra natal, acompaña a sus captores en la marcha de la guerra. El Último Reino encierra 10 años de educación, para nosotros y para el protagonista, en las costumbres de una cultura que desconocemos.

Uhtred, como en toda historia de aprendizaje que se precie, tiene que pasar varias pruebas para dejar atrás la niñez. Algunas pruebas son complejas, como integrarse en una comunidad que al principio le es extraña. Otras son complejas y mortales, como en las múltiples escenas de batalla que el autor describe con gran intensidad.

Una cosa que me interesa destacar es como esta idea de transformación del protagonista, en el que luego habita una dualidad entre orígenes y culturas, se filtra al tema general de la novela: el componente histórico.

El Último Reino Northumbria
El Último Reino Northumbria

El rito del pasaje

Decía que el tema central de la novela El Último Reino Northumbria es la transformación. O más específicamente eso que algunos conocen como el “rito del pasaje”, puesto en este libro como el paso de la niñez a la edad adulta.

Claro que el lector puede pensar algo distinto. Y aun así no creo que ninguno de nosotros va a estar equivocado.

Podemos decir cosas como “el tema de la novela en realidad es la venganza”. O “el tema es la religión”. Sin dudas también “lo que une las distintas tramas es la idea del destino o el azar”.

Eso es lo genial de cualquier obra, hacemos otras lecturas y aparecen más interpretaciones.

Pero fijándonos solamente en el protagonista, es fácil ver porque me anime a extraer la conclusión del rito de pasaje. Uhtred es un niño de 10 años. El es raptado de su hogar sajón por un líder vikingo y pasa la siguiente década aprendiendo a lidiar con eso.

Se puede ir más lejos diciendo que sigue lidiando con ese desdoblamiento de sus raíces más allá de este primer libro. Pero por ahora mejor no adelantarnos. Si sabemos que acompañamos a Uhtred durante la primera novela en las distintas etapas de su crecimiento. Y en todo eso que lo convierte en una pieza del juego de poder para los gobernantes.

Entonces bien, ¿por qué sigo dando vueltas sobre esta cuestión? Ahí está el centro del asunto. Cornwell sabe lo que hace, nos enseña su oficio para crear una estructura sólida y lo hace cuando consigue aplicar esta crisis de crecimiento del protagonista a todo el contexto que lo rodea. Es eso lo que convierte la travesía de un individuo en algo que puede desdoblarse en una novela histórica completa.

Recordemos que en una escala más grande, en lo que hace a la trama general, la historia de El Último Reino es la de las invasiones Vikingas a las islas británicas en el siglo IX. Movimiento de partida para las posteriores guerras que dieron el origen a la formación de Gran Bretaña.

Tenemos entonces cuando comienza la novela un territorio compartimentado en varios reinos. Esos son los espacios en juego que aparecen mencionados entre las páginas. En un vistazo de norte a sur, al año 866 d.C. la isla inglesa se dividía en: Northumbria, Mercia, Gales, Anglia Oriental, Wessex (con sus dependencias) y la península de Cornwallum.   Y al norte de Northumbria, el reino de Escocia.

Los daneses llegan a Northumbria desde el este. De la misma forma que encuentran a un joven Uhtred, encuentran que en esa parte de la isla hay un rey llamado Osbert. Y que pelea por retener el trono, en una disputa con un hombre llamado Aelle. O lo que es lo mismo, encuentran una situación política más cercana a lo problemático que a la estabilidad.

Cuanto más empuja la fuerza invasora hacia el sur, más detalles similares de inestabilidad en el resto de los reinos podemos encontrar salpicados entre los capítulos de El Último Reino.

Cada comunidad esta ordenada bajo los estandartes del dueño de la tierra. Pero el verdadero poder aglutinante de los símbolos aún estaba lejos de conseguir la tracción que luego iban a tener las banderas nacionales.

La justicia era muy valorada pero no siempre podía ser garantizada. Y en lo religioso, cada población se movía entre el paganismo o el cristianismo según su cercanía o lejanía a los centros urbanos y el ejercicio de la iglesia.

La transformación del personaje funciona como una señal en miniatura de lo que pasa también a su alrededor. La cautividad de Uhtred hace que busque adaptarse, endurecerse para no morir. Pero en cada prueba que atraviesa, tiene que tomar una decisión. Decisiones que pasa a constituir su carácter y lo lleva a ser quien es.

A la vez, mientras la resistencia contra los daneses se repliega hacia Wessex, muchas cuestiones que en tiempos de paz podían madurar despacio se aceleran en este “rito del pasaje” que me gusta señalar.

La legitimidad de la forma de gobierno, la profesionalización de un ejército y de una flota marina, la elección de una religión única o de un sistema de justicia toman un nuevo impulso madurativo. Elecciones que no se hacen de forma aislada. En un periodo de crecimiento del número de habitantes, creado con las nuevas familias de los hombres que se mueven al combatir desde ultra mar.

El Último Reino Northumbria
El Último Reino Northumbria

Lo viejo contra lo nuevo

cinicos-no-sirven-kapuscinskiLos cínicos no sirven para este oficio es un conjunto de entrevistas y conferencias que el escritor polaco Ryszard Kapuscinski hace sobre el trabajo del periodismo. El autor es considerado como uno de los mejores cronistas del siglo XX. Y en uno de los pasajes de ese libro hace una reflexión que me gustaría traer para asociar con esta serie de textos sobre El Último Reino Northumbria.

Ahí dice que, respecto a la constante lucha de poder que se da entre los jóvenes y los viejos, lo mejor que pueden hacer los segundos es no gastar demasiadas energías en tratar de vencer a los primeros.

Lo nuevo siempre gana. Aunque solo sea porque el joven va a sobrevivir al viejo en su carrera contra el tiempo. Una carrera que después de todo, va a terminar por alcanzarlo a él también en la derrota.

Es como un círculo. Pensar en eternizarse en un puesto, aunque duela en el ego, es un ejercicio inútil. Y sin embargo ¡cuántas luchas públicas y secretas se han llevado a cabo entre jóvenes y viejos! Claro que “jóvenes” y “viejos” no siempre hace referencia a la edad, ni tampoco a personas. Las ideas nuevas y las antiguas, o las ya establecidas, están en lucha todo el tiempo.

Imaginar que alguien va a abandonar una posición de poder por propia voluntad o por motivos ajenos al propio ejercicio del poder es casi imposible. Aún recuerdo la sorpresa que causó hace unos años la renuncia de Ratzinger, el Papa de la Iglesia Católica Benedicto XVI, para dar lugar a otro en un puesto del que normalmente se sale con los pies hacia adelante.

Es cierto, no quiero desviarme.

Antes decía que a mi entender, el tema central de El Último Reino: Northumbia es el “rito del pasaje”. La transformación del joven en adulto. La constante oposición de lo viejo contra lo nuevo. Esa es también otra de las clásicas herramientas que manejan los escritores. En este caso Cornwell hace muy buen uso del artilugio

En algunos casos, esta batalla es literal. Por ejemplo, los líderes Daneses Ubba e Ivar “Saco de Huesos” que conoce Uhtred cuando es un niño inexperto en la batalla, van a ser una década más tarde oponentes a derrotar para que él pueda avanzar en el camino de los ejércitos.

En una vertiente a lo Shakespeare,  la batalla entre lo nuevo y lo viejo es carnal. El tío paterno de Uhtred ocupa el lugar en la fortaleza de Bebbanburg y busca tener un heredero con su cuñada para que su sobrino no pueda desplazarlo en el orden hereditario.

O como el Rey Alfredo, que entra en sucesión al trono cortando con la línea directa de su hermano Etelredo y con eso sufre durante estas primeras novelas de las conspiraciones de Etelwoldo, su libertino sobrino que desea tener la corona.

Con todo, hay un detalle más que me gusta mucho y con el que me gustaría cerrar esta entrada.

A lo largo de El Último Reino se nos describen las antiguas edificaciones que los romanos dejaron en Britania. Lo que quedó de cuando esta era una provincia de ese imperio entre los siglos I y V. Estos edificios, sólidos, construidos con piedra y mortero se amplían con nuevas habitaciones que los anglosajones les anexan con barro, paja y maderas.

Esas mezclas dan como resultado algo extraño de ver.

La arquitectura muestra la diferencia entre lo que fue, un pueblo organizado capaz de construir arquitecturas que desafían al tiempo y lo que Uhtred se encuentra en su juventud, un conjunto de reinos confundidos en guerras internas y externas que no puedo mantener un edificio en pie por más de algunos años, todo antes de que alguien intente quemarlo y tirarlo abajo para luego poner el suyo propio.

 

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