Cuatro cosas que tenés que saber antes de ver la primera temporada de The Last Kingdom (si ya leíste antes las dos primeras novelas)

Cuatro consejos que pienso le pueden servir a alguien que ya leyó los dos primeros libros, pero que ahora quiere aprovechar las horas de ocio para mirarse la novela

Una imagen similar, pero diferente

Es difícil de explicar, porque todo está ahí pero un poco más… creo que “leve” es la palabra. En la novela, todo parece un poco más crudo. Quizás más realista, bien pensado.

Cuando en la novela se presentan soldados, viran entre tipos ultra violentos, pasando por traidores y algunos pocos leales. Todos tienen algo más entre manos. Los hay cobardes, y los hay campesinos que son enviados a una muerte segura. Los daneses son distintos a los sajones en vestimenta, pero no funcionalmente diferentes: a todos les gusta usar una buena cota de malla antes de irse a los golpes. En la serie todo es algo más uniforme.

Fiel a una época donde la concepción de “ciudadano” o derechos del hombre” estaban lejos de ser lo que conocemos hoy (o de existir), en la novela cualquier cosa puede pasar. En un momento puede existir la paz de un convento, y segundos después una masacre total.

La serie hace un gran trabajo de reconstrucción, pero no escapa a cualquier obra audiovisual: las cosas tienen la perfección que le transfiere estar frente a una cámara. La luz es asombrosa. Y el arte también. A veces el arte parece tan pensado, que nos saca un poco de la historia.

Hay planos gráficos en lo que muestran, no falta sangre  (y Ubba puede atestiguar de eso) pero son muy pocos. En parte eso es bueno, porque llegan como una sorpresa. Pero a veces también parecen una obligación para retener algo del realismo de la novela, porque la serie no cambia mucho con ellos.

Creo que lo que quiero decir es esto: hay que entrar a la serie con una mentalidad diferente. Para disfrutarla más, tenemos que aceptar la descripción que hace de su propio mundo.

Uhtred, algo distinto

Creo que esto tiene un poco que ver con lo que decía antes. La personalidad de Uhtred parece algo cambiada. Vale aclarar que Alexander Dreymon, el actor que lo interpreta, es muy bueno en lo que hace. Si él estuviera mal en su interpretación, toda la serie se cae.

Pero aun así, a Uhtred le cuesta arrancar. Recién a partir del capítulo cuatro abandona la mentalidad “venganza”, que es algo importante pero no todo, y agrega otras de sus características: cierto humor orgulloso, problemas de tensión en la amistad y una relación bastante tormentosa con las mujeres.

¿Obedece esto a una corrección política a la que la serie se ve obligada? Puede ser, pero no creo. En la novela, como Uhtred puede describirse a sí mismo, sus palabras acompañan también a sus acciones. En la serie lo vemos “desde afuera” y entonces la construcción es otra.

Una vez más, aceptarlo rápido es algo bueno para disfrutar la serie.

La línea de tiempo es algo… apretada

Aunque la serie respeta la mayoría de los puntos centrales de los primeros libros, todo sucede mucho más rápido en el tiempo. Si en la novela una guerra tardaba varias estaciones en concretarse, aquí llega de la noche a la mañana.

Esta alteración nos recuerda que la serie es algo un poco distinta, quizás más interesada en las intrigas que en el factor “aventura en historia novelada”.  Se compensa lo que no se puede mostrar con algunas muy buenas escenas que son diferentes en el libro. En especial, escenas de carácter entre personajes.

El resultado de esas escenas le da varias diferencias a la trama entre el libro y la novela, las suficientes para hacer que las cosas del guion no parezcan calcadas de las páginas. Y no son cambios tan grandes como para alterar el material original.

En resumen, aunque las cosas pasen un poco muy rápido, esto se compensa con algunas sorpresas para los que vinieron por las batallas pero se quedaron por los personajes.

No hay vida en el mar

Grandes partes de El Último Reino: Northumbria y Svein, el del caballo blanco transcurren en alta mar. Tanto es así, que incluso hay algunos enfrentamientos navales y también abordajes de asalto al estilo vikingo.

En la serie, los barcos aparecen mencionados por su importancia. Alfredo conoce la necesidad de una flota propia. Pero nunca la vemos realizada, solo conocemos de ella.

Pero aun con esta falta, la serie le entrega al igual que la novela un gran valor a la infantería y a los muros de escudo. Armar y sostener la formación de los soldados al entrar al campo de batalla es central en los dos casos.

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