Una fortaleza junto a las olas: El castillo de Bebbanburg

El castillo de Bebbanburg

El castillo de Bebbanburg (o Bamburgh, como se lo nombra en la actualidad) es una de las fortalezas en apariencia inexpugnables de la parte noreste de Northumbria, hogar que fue cuna de reyes y guerreros. Cerca de ahí se encuentra Dunholm, otra de las fortificaciones de la zona y edificio central en la batalla más importante que relata la tercera novela de la saga,  Los Hombres del Norte.

Este también es el hogar de Uhthred, y la pieza de arquitectura que lo mueve como premio para su ráfaga de venganza. Recuperar la tierra que  le es propia por derecho de sangre.  Algo que no es tarea sencilla, cuando se supone que alcanza con apenas algunas decenas de hombres bien aprovisionados con agua y comida para repeler el ataque de un ejército con varios cientos de combatientes.

El nombre Bebbanburg viene de Bebba, la mujer que fue reina del lugar cuando los anglos lo capturaron y lo convirtieron al menos por algún tiempo en la capital de Bernicia.

Su posición elevada es parte de su ventaja estratégica, corona la base de una roca de basalto y el castillo mira directamente hacia el mar. Sus muros recibieron la violencia de numerosos ataques desde el siglo IV d.C., época en que los anglos lo edificaron cuando se establecieron en la zona.

En este mapa se puede ver su ubicación, un perfecto lugar para dominar la vista de la playa. Pueden alejarlo para tener una idea acerca de como es la zona.

¿Pero es verdaderamente infranqueable? Sabemos al menos por los registros históricos que los daneses entraron a la fortaleza a finales del siglo X d.C. Y que el castillo fue reconstruido, aunque sobre las bases del original que fue atacado por britanos en múltiples oportunidades después del periodo romano. Su forma anterior seguramente distaba en buena forma de la que conocemos hoy, probablemente con más empalizadas de tierra y madera.

Ya después y desde el periodo normando, el edificio pasó por las manos de varias familias de la nobleza. Ellas se desprendían de la propiedad al atravesar problemas financieros, hasta que en el siglo XIX fue comprado por el industrial William Armstrong, cuya familia aún mantiene el título de dominio.

¿Te habías imaginado algo parecido al leer la novela? ¿Que te parece el lugar? 

 

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