Carl Emil Doepler, el artista que imaginó vikingos

En una publicación anterior vimos que los vikingos no utilizaban cascos con cuernos.  Si uno de ellos podía permitirse utilizar un casco forjado en metal, porque lo heredaba o lo conseguía por otros medios, lo utilizaba. Pero no se le ocurría ponerle una cornamenta.

¿De dónde vienen los cuernos en los cascos vikingos?

El hombre que popularizó esta imagen de los vikingos es el pintor y director de arte teatral Carl Emil Doepler. Un artista alemán que nació en 1824 y falleció en 1905.

Veamos antes de seguir un poco del contexto en el que trabajó Doepler. En el siglo XIX la revolución industrial ya había sacudido miles de años de historia con un golpe de vapor. La ciudad moderna y el culto a la ciencia fichaban en el reloj del mundo. Y no todo era maravilloso, las condiciones de vida se modificaron de forma única, para bien o para mal no había vuelta atrás.

Apareció entonces en Europa una respuesta artística: el romanticismo. Frente a la frialdad que veía al ser humano como un engranaje más de la máquina, algunos creadores propusieron una mirada añorante del pasado. Una mirada idílica quizás, pero una que recordaba tradiciones antiguas, exaltaba los sentimientos y se maravillaba por lo inconmensurable de la naturaleza.

Tengan en cuenta que este es un muy pequeño resumen de un movimiento mucho más grande, que influyó en la pintura, la música y la literatura. Esto es una reducción de esa idea. Fue tal vez un refinamiento de lo que hoy conocemos como nostalgia. O una forma de intelectualizar la idea que dice que “antes estuvimos mejor”, idea que probablemente es tan antigua como la humanidad misma.

El anillo de los nibelungos

En 1876 Carl Doepler tuvo que realizar los vestuarios para Der Ring des Nibelungen o en castellano El anillo de los nibelungos el ciclo de cuatro dramas musicales creados por el compositor alemán Richard Wagner en un periodo de veinte años.

La puesta en escena fue para el Bayreuth Festival, un festival que aún se realiza y que comenzó el mismo Wagner a finales de 1870 como una forma de agasajar a los nobles, presentar su música  y además poder conseguir algo de dinero en el proceso.

De las creaciones de Doepler salió la versión del vestuario vikingo que se volvió popular. Fue en esa puesta teatral donde nacieron los vikingos con cuernos en sus cascos. Y así fue como la imaginación de un artista transformó la realidad.

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